Pleione se casó con Atlas, que era rey de Mauritania y gran astrónomo. Inventó la esfera, por eso se le representaba llevando el globo sobre los hombros y agobiado bajo su peso. Otros cuentan que fue un castigo que Zeus le impuso por haber ayudado a los Titanes. Pleione y Atlas tuvieron siete hijas, las Pléyades, quienes forman una constelación con ese nombre, excepto Electra, que se ausentó para no ver la destrucción de Troya, que había fundado su hijo Dárdano. Desde entonces Electra no volvió a aparecer entre sus hermanas. Hermes y Atenea, fresco (1585)
Una de las Pléyades, Maia, estaba embarazada de Zeus y daría a luz a un hijo llamado Hermes, que significa “mensajero”. Y en efecto, Zeus le convirtió en mensajero de los dioses. Para ello, le puso alas en los pies y en su gorro. También le hizo dios de la elocuencia, del comercio y de los ladrones.
Hermes nació en la Arkadia, siendo concebido en una gruta del monte Killene, pues a su madre no le gustaba estar entre los dioses. Por eso Zeus se encontraba con ella a medianoche. Hermes nació precoz y audaz. A mediodía tocaba la cítara y por la tarde robaba las vacas a Apolo, y eso ocurría el cuarto día del mes. El mismo día de su nacimiento hizo dos cosas extraordinarias: construir una cítara y robar un rebaño de vacas a Apolo. Nada más nacer, Hermes saltó de la cuna, salió de la gruta y se encontró una tortuga. El joven Hermes la recogió, la vació y fabricó la primera cítara. Entonces empezó a tocar notas. Después de haber ensayado con la cítara, tenía hambre y corrió en busca de los rebaños de los dioses. Robó 50 vacas y las llevó de un sitio a otro, protegido por las sombras de la noche. Cuando clareaba el día, llegó al borde del Alfeios, el mayor de los ríos del Peloponeso, inventó el fuego, sacrificó dos vacas en honor a los dioses, escondió los animales en una caverna, borró sus huellas y volvió a la cueva donde había nacido horas antes. Allí se metió en la cuna. Apolo no tardó en presentarse, pues descubrió dónde se escondía el ladrón, y le dijo: -"Devuélveme las vacas. ¿Dónde están?"
RUBENS, Mercurio y Argos
Hermes lo negó y acabaron recurriendo a Zeus, quien se sentía satisfecho de la precocidad y audacia de su hijo pero le obligó a devolver lo robado. Apolo vio que faltaban dos vacas, que eran las que había sacrificado para los dioses, así que para calmar la cólera de su hermano, comenzó a tocar la cítara y Apolo se quedó embelesado.
Viendo Hermes que su hermano, el dios músico que dirigía el coro de las Musas, envidiaba su nuevo instrumento, se lo regaló. Apolo felizmente le regaló a Hermes un látigo de vaquero hecho de un rayo de sol y le dijo que se ocupara de las vacas. Y así hicieron las paces y la promesa de no perjudicarme mutuamente. Apolo sería el dios de la lira y Hermes el divino protector de los rebaños. VELÁZQUEZ, Mercurio y Argos
Las amantes de Hermes son numerosas y su progenie extensa: con Afrodita tuvo a Hermafroditos; con Antianeira, dos hijos gemelos, Eritos y Echión, que figuraron entre los Argonautas; Abderos fue otro vástago de Hermes, que fue amado por Herakles y muerto por las yeguas de Diomedes. También se le atribuye la paternidad de Autólicos, el más desvergonzado de los ladrones mitológicos y a la vez el más afortunado, puesto que su padre le había concedido el don de no ser sorprendido jamás. Se dice que Kefalos era hijo de Hermes y Herse, hija de Kekrops.
PABLO VERONESE, Venus y Mercurio presentan Anteros a Júpiter (siglo XVI)
Otra leyenda cuenta que Hermes se unió a la fiel Penélope, mujer de Ulises, con la que tuvo al dios Pan. Cierto día, Hermes encontró a dos serpientes peleando y las separó con el látigo que le dio Apolo, alrededor del cual se enroscaron. Éste es el Caduceo, que tiene el poder de acabar con todas las riñas.
Aparte de ser el mensajero de los dioses, Hermes era el dios de la elocuencia, por sus dotes de persuasión; el de la prudencia, la astucia y las raterías; el protector de los viajeros y caminantes; el difusor de los grandes inventos; el que protegía toda clase de trabajos y ejercicios físicos. También es el dios del comercio y de la suerte, incluso en el juego.
Mercurio cogiendo a Psique, Museo del Louvre, París
Un día Zeus pretendió a Yuturna, que era muy hermosa. Pero a la joven no le agradaba el dios, así que huyó y se tiró al Tíber, suplicando a las Náyades que la ocultasen, a lo que ellas accedieron. Una de ellas llamada Lara, le contó a Hera lo que pasaba y ésta, celosa, convirtió a Yuturna en fuente. Zeus, irritado contra la chismosa Lara, le ordenó que se cortara la lengua y le dijo a Hermes que la llevara al infierno.
Hermes, conmovido por la desgracia y seducido por su belleza, se casó con Lara y tuvieron por hijos a los dioses Lares, genios buenos de las casas y custodios de las familias. Mercurio es la divinidad romana que se identificó con el Hermes griego.
SALVADOR ROSA, Mercurio, Argos e Io (1654)
Imágenes:
-JEAN BOLOGNE, Mercurio volando (1580).
-JEAN-BAPTISTE PIGALLE, Mercure rattachant ses talonnières (1744).






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