
De nuevo otra película de Miyazaki. Algún día acabarán, pero hoy por la tarde no me apetecía nada serio, aparte de que me estaba doliendo un pie inmensamente. Me he tomado un Gelocatil y el dolor va atenuándose.
La película va de un cerdo. Un aviador convertido en cerdo por un hechizo. Es un cazarecompensas italiano, de ahí que el odio entre los piratas del aire en el restaurante Adriano sea bastante patente cada vez que él entra por la puerta. Gina, la cantante, está enamorada de él desde antes de que fuera un cerdo y le ayudará en varias ocasiones en la película. Las fuerzas fascistas italianas también le buscan por desertor. Pero también tiene un amigo ahí que le salva en varias ocasiones. Como Porco Rosso dice: "Es la justicia de los hombres, no la de los cerdos".
Casi todas las películas del director japonés que he visto hasta ahora tienen aviones o algo que ver con objetos voladores o algo que ver con el cielo. Le deben gustar los temas de aviación.

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