sábado, mayo 20, 2006

Pollofobia

Hoy, después de varios meses, he vuelto a comer pollo. Pensaba que nunca lo haría mientras durara la crisis de la gripe aviar.
Cuando hace unos años estalló el problema de las vacas locas también dejé de comer ternera. Pues desde el verano pasado no comía pollo.
Hoy ha sido la excepción e imagino que ya se me han quitado los miedos hipocondríacos a contagiarme con la gripe aviar.
A las 2 de la tarde pasaba por una tienda de precocinados que a su vez es pastelería y que tiene cafetería al fondo, inmensamente grande. Yo sólo entraba a por mi preciado helado con trozos de fresa de Häagen-Dazs. Y de repente he visto los dos mostradores llenos de gente. Me he acercado a uno que tenían sólo pasteles minúsculos, empanadas de atún y emparedados de mil clases. Y me he dirigido al otro, donde tenían una gran variedad de bandejas. Y ahí lo he visto: pollo con pisto, además de otras exquisiteces. A pesar de la gente que había (la de personas que no cocinan en casa), he esperado para mi ración de pollo con pisto. ¡¡¡Y estaba riquísimo!!!

No hay comentarios: