lunes, mayo 15, 2006

"Oliver Twist"


Cuando fui a ver esta película, al llegar tarde al cine, lo primero que se nos pudo pasar en la cabeza es que pasaba algo raro. Fue llegar y meternos en una sala donde una película estaba empezando, y me decía P: "Yo creo que nos hemos equivocado de peli". Entonces me di la vuelta, mientras P observaba a su alrededor. Le pregunté a la señora que estaba detrás de mí cuál era el título de la película y me contestó: "Algo de la Navidad". P y yo nos echamos a reír pues no nos explicábamos que alguien entrara a ver una película y que no supiera el título. Yo enseguida caí que la sala era la de "Feliz Navidad", así que nos salimos y buscamos la película de "Oliver Twist", que como no podía ser de otra manera, era la puerta de al lado.
La película empezaba y yo en cuatro palabras le conté a mi compañera de qué iba, a la cual ni siquiera le sonaba el autor del libro... ¿Quién no ha oído nunca hablar de Charles Dickens? Claro que yo leo infinitos libros a lo largo del año, pero creo que una persona que no lea un libro en todo el año puede haber oído alguna vez el nombre del autor inglés, aunque no sepa ninguna novela.
Bien, el libro de Oliver Twist comencé a leerlo en su lengua materna, inglés, y tengo que decir que me dio pereza acabarlo y también que no sabía el final. Ahora, gracias a la película, lo sé.
El caso es que ese día pasó otra cosa graciosa en el cine, y es que cuando el jefe de la banda de ladronzuelos le enseña a Oliver a robar y el niño le quita el pañuelo, nos quedamos sin imagen en la sala, aunque seguíamos oyendo la conversación. La gente empezó a levantarse y alterarse. Alguien debió ir a avisar. A los cinco minutos entró un hombre diciendo que había habido un apagón en la zona, y que tendrían que echar atrás el disco manualmente, pero que de esta forma sólo nos podían poner hasta un minuto, pues los discos son automáticos... Después de este contratiempo, todo siguió normal.
Roman Polanski, como siempre, hizo una buena película.
Educado en una Workhouse de pobres, el huérfano Oliver Twist y el resto de los chicos se están muriendo de hambre y deciden jugarse a los chinos quién de ellos pedirá más gachas a la hora de comer. Oliver es el elegido. En la cena de esa noche, después de su ración normal, Oliver se dirige al señor de la Workhouse y le pide más comida. A partir de este día la vida de Oliver cambiará de cabo a rabo. Y tras infinitud de penalidades llegará un día en que será feliz.

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