jueves, mayo 25, 2006

"Saw"


Hace meses que me recomendaron esta película, cuando ya estaba en cartelera la segunda parte, que no creo que tarde mucho en ver.
No me imaginaba el tipo de película que era, aunque sabía que había intriga y asesinatos. La verdad es que si tuviera a mano la 2 es posible que siguiera viéndola. Aparte de entretenida es original.
Lawrence y Adam se despiertan un día en unos urinarios públicos que hace mucho que se abandonaron (se supone que es una fábrica abandonada). Las órdenes son estrictas: Lawrence debe matar a su compañero de "celda" para salvar no sólo su vida sino también la de su mujer y su hija.
A medida que pasa el tiempo ellos van descubriendo determinadas pistas que les ha ido dejando el asesino a través de las cuales ellos deben jugar sus piezas. Los dos están encadenados a la pared, uno en cada punta de la habitación. Encuentran una cámara que les está grabando. Lawrence tiene todos los accesorios necesarios para poder matar al otro, pero no lo hace. En la habitación también hay un muerto... En ese tiempo que les dan para seguir el juego, Lawrence le cuenta la historia del asesino, una historia en la que él fue sospechoso de asesinato. El "asesino", que no era tal, pues no asesinaba a sus víctimas, sino que éstas terminaban matándose a sí mismas, ponía pruebas donde se jugaban la vida, es una enfermedad que te corroe por dentro y hay que acabar con ella. El primer hombre debía traspasar una alambrada en cuestión de segundos y llegar a la única puerta abierta, que al cabo de ese tiempo se cerraría. La segunda víctima tenía el cuerpo recubierto de una sustancia inflamable. En la sala había una caja fuerte y una vela para alumbrarse. Las paredes estaban llenas de números, un código para abrir la caja fuerte. No lo consiguió. La tercera era una drogadicta que consiguió salir con vida. Tenía aferrada su cabeza a una especie de jaula de hierro y en el tiempo que le daba tenía que abrir las tripas al cadáver que estaba en la misma habitación que ella porque en su estómago estaba la llave que abría lo que tenía en la cabeza. Si no lo conseguía se le desencajaría la mandíbula para siempre. El cadáver no era tal sino que estaba vivo pero sedado con una sustancia tan fuerte que no podía moverse.
En uno de los lugares de los crímenes encontraron una linterna que pertenecía a Lawrence Gordon y desde entonces la policía se fija en él como posible asesino.
¿Conseguirán Lawrence y Adam salir de su celda?

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