Tíndaro, rey de Esparta, estaba casado con la hermosa Leda, con la que tuvo dos hijos, Cástor y Clitemnestra.
Un día, Leda vio un pobre cisne perseguido, acosado por un águila. Lo que no sabía era que el cisne era Zeus, que con cada mujer de su gusto empleaba el ardid más conveniente para no perder tiempo. El águila era Afrodita, que siempre estaba implicada en cuestiones del corazón. Leda se apiadó del cisne y le abrió los brazos para espantar al águila. Fecundada Leda, puso un huevo del que salieron Pólux y la bella Helena.

TINTORETTO, Leda y el cisne (1555)
SALVADOR DALÍ, Leda atómica (1949)
Por tanto, Helena y Pólux eran hijos de Zeus mientras que Cástor y Clitemnestra lo eran del rey Tíndaro. A pesar de su origen diferente, Cástor y Pólux son clasificados igualmente como Dióscuros, que quiere decir “hijos, muchachos jóvenes, de Zeus”.
Los dos hermanos mantuvieron siempre una estrecha amistad. Tanto se querían que jamás se separaron, ni después de muertos, porque así se lo pidió Pólux a su padre Zeus, que colocó a los dos en el cielo como constelaciones, y se hallan entre los signos del Zodíaco, llamándose Gemelos.
RUBENS, Cástor y Pólux raptando a las hijas de Leucipo (1618)
Los Dióscuros fueron a Atenas a recuperar a su hermana Helena, que había sido arrebatada por Teseo; participaron con Jasón en la expedición de los Argonautas. En esta ocasión, Zeus mostró su benevolencia con ellos salvándolos de una tempestad en el mar cuando iban en el navío Argos. Cuando Orfeo se puso a implorar a los dioses, sobre las cabezas de los Dióscuros se colocaron dos llamas, origen del fuego de San Telmo, que anuncia a los marinos el fin de una tormenta. En cierta ocasión, los Dióscuros lucharon contra sus primos Idas y Ligkeus. Pólux mató a Ligkeus, pero Cástor cayó mortalmente herido por Idas.
Cástor y Pólux en la colina del Quirinal, Roma
Pólux se lamentó por la muerte de su hermano, ya que él era inmortal y no podría seguir a su hermano al reino de los muertos. Al ver esta muestra de amor fraternal, Zeus autorizó a Pólux a compartir con su hermano el don de la inmortalidad. De esta forma, los Dióscuros vivían alternativamente un día cada uno.




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