Estaría bien cruzarme con un ángel, incluso dibujar margaritas, aunque me da que esto último ya no puedo hacerlo.
Echo de menos los momentos de él. Esa mirada que concentra todo un mundo mágico en sí misma. Su sonrisa perfecta. Su dulzura. La sensualidad de su voz.
Echo de menos el sol.
Es hora de marchar.
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