jueves, marzo 17, 2011

Las horas sueltas


Estaba guapísimo hoy. Adoro mirar a esos ojos que concentran en sí mismos todo un mundo. Iba a hacer copias de llaves y allí estaba adorable, con ese aspecto rebelde que me vuelve loca, y entonces ha mirado, con esa mirada perfecta, dulce, noble, inteligente. He sentido la emoción del segundo que pasa a medida que vas caminando, sabiendo que no iba a tardar ni dos minutos en desandar ese mismo camino.
Me dan ganas de abrazarle cada vez. Cuando he pasado a su lado me apetecía decirle que anoche tenía que haber venido, y también me apetecía susurrarle que hoy estaba guapo.

Esta noche también tengo reunión.

Hoy me da la sensación de que llevo siglos sin escribir, es como si estas últimas horas hubieran pasado muy rápidas. Hemos tomado café en el Metropol. Este bar siempre me recuerda a él, y no sólo porque fue el lugar donde hablamos por primera vez, donde vi esa mirada perfecta por primera vez, donde empecé a quererle (supongo).

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