
Sigo pensando en lo amenos que son los libros de K. Pancol. Éste se convierte en la segunda parte de Los ojos amarillos de los cocodrilos y no se puede leer independientemente y sin saber la historia del primero.
Ligeramente más extenso, el libro nos vuelve a hablar de amor, de las cosas cotidianas de la vida, de que se puede convivir con un malvado vecino en el piso de al lado que vea a la protagonista como una tortuguita indefensa y nos muestra claramente en la práctica ese refrán que dice que "a todo cerdo le llega su San Martín". Por encima de todo, es un libro de amor. De esos amores de verdad que encandilan al lector a seguir.
Joséphine vive acomodadamente en su nuevo piso en París, ahora que se ha convertido en la autora de un best-seller y puede aprovecharse de las ventajas de la inexistencia de preocupaciones económicas. Sigue saliendo con Luca, pero es consciente de que no está enamorada de él y que él sólo quiere hablar de sí mismo. Un día, al salir al parque, casi es asesinada por un desconocido.
Su hija mayor, Hortense, se ha ido a estudiar a una de las mejores escuelas de diseño de moda a Londres. Es una estudiante ejemplar y siempre consigue lo que quiere. Allí siempre está acompañada por Gary, del que se está enamorando.
Zoé cree que siempre será un patito feo, en comparación con su hermana Hortense, pero entonces conoce a su vecino Gáetan, con el que comenzará una historia de amor a escondidas en el trastero de otro de sus amigos. Luego están las postales que llegan desde África.
Iris Dupin está recluida en una residencia mental, alejada de su familia, de sus amigos y de su vida social. Se está demacrando y echa la culpa de todos sus males a su hermana Jo, que cree que le quiere quitar a su marido. Será Henriette, su madre, la que vaya a buscar a su hija para sacarla de allí, intentado que recupere a su marido.
Philippe Dupin lleva meses viviendo en Londres junto a su hijo Alexandre. A su edad ha comprendido que no conoce a la extraña Iris que ha sido durante muchos años su esposa. La considera una interesada y no quiere saber nada de ella. En su mente está pedirle el divorcio en cuanto se recupere. En cambio, su pensamiento cambia cuando piensa en Jo, que le ha invitado en Nochebuena a París. Por ella siente algo especial...
Cuando todos se reúnen en Nochebuena pasan algunas cosas. Philippe y Jo se terminan besando en la cocina y comprenden que, pese a que es una locura y son frutos prohibidos para el otro, no pueden vivir el uno sin el otro. Hortense confiesa a su hermana que su padre ha muerto entre las fauces de un cocodrilo en África y que no es él quien está enviando las postales.
En el barrio están ocurriendo asesinatos. Casi todas las víctimas están relacionadas, de alguna manera, con Joséphine. Sin embargo, cuando su hermana vaya unos días a vivir a su casa con ella e intente camelar a Hervé Lefloc-Pignel, lo que menos esperan es que esté cayendo entre los brazos de un asesino.
Iris será desposeída por Hervé de toda su voluntad y él ejecutará la daga que la lleve a la muerte, en medio de un vals bajo la luz de la luna, algo que no se mantiene oculto ante los ojos de un granjero que les espía escondido.
"Ya no soy el que fui
Y ya no sabré jamás serlo
Mi hermosa primavera y mi verano
Dan el salto en la ventana.
Amor, siempre fuiste mi señor,
Te serví bajo todos los dioses.
Ay, si pudiera dos veces nacer.
¡Cómo te serviría mejor!".
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