miércoles, marzo 02, 2011

Carolina se enamora


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Si en los libros anteriores (Perdona si te llamo amor, A tres metros sobre el cielo, Tengo ganas de ti y Perdona pero quiero casarme contigo), Federico Moccia no me entusiasmaba como escritor, sí que he notado un cierto cambio en su estilo en esta última novela. Es, por decirlo de alguna manera, más novela, en el sentido de que la prosa es más cuidada, evitando los saltos de un sinfín de personas y también evitando los saltos en el tiempo. Es más sencillo seguir la novela y disfrutar de los personajes.
No varía mucho de las otras historias, pues se centra nuevamente en adolescentes al encuentro del primer amor.

Carolina tiene trece años. Empieza a descubrir el amor a través de algunos besos esporádicos que les ha dado a algunos amigos. Sus dos mejores amigas son Alis y Clod. Alis es hija de padres separados y su familia tiene una vasta riqueza, por lo que consigue todo lo que quiere. Clod es una muchacha que adora la comida y, pese a tener unos kilos de más, no se siente acomplejada. Juntas viven momentos felices, se cuentan secretos, se divierten, se protegen. Viven el momento, en la tierna inocencia de aquel que cree que nada podrá cambiar.
Una tarde Carolina conoce a Massi, un joven de diecinueve años que le regala un disco y le da su teléfono. La mala suerte quiere que a Carolina le roben el móvil unas horas más tarde y, con ello, pierda todas las posibilidades de quedar con el que está segura que es el hombre de su vida.
Aparte de sus amigas, Carolina está rodeada de otras personas que tienen especial significado en su vida. Por una parte, están sus abuelos maternos, a los que visita a menudo y con cuya presencia se ve enriquecida. Su abuelo le inspira la vocación por la fotografía. Carolina ve en ellos el amor sereno de los que llevan toda una vida juntos, el amor que, pese al tiempo, sigue latente. En el fondo, a ella le gustaría que le ocurriera algo así. Una de las notas más tristes de la novela es cuando su abuelo fallece y su abuela se queda sola o, simplemente, acompañada por sus recuerdos.
En su casa, siempre es apoyada por su madre, a la que siempre dedica una dulce sonrisa, y por su hermano, al que llama Rusty James, al que profesa una gran admiración. En cambio, su padre es un hombre amargado y serio, que no contento con su vida parece que siempre termina amargando la de los demás. Tanto que Rusty James se marchará de casa con veinte años, al negarse a seguir estudiando medicina cuando él tiene claro que quiere ser escritor. Por otro lado, Caro no se lleva bien con su hermana mayor, Ale, que es una cínica y que, en vez de apoyarla, siempre está criticándola.
En el cierre de una discoteca, varios meses después de haberle conocido, Carolina vuelve a encontrarse con Massi y empiezan una relación perfecta. Lo que no sabe es que su amor se verá truncado por la envidia de una de sus mejores amigas, Alis. Cuando Carolina lo descubre, cree morir. En ese momento, se encuentra con su hermano, que se la lleva a celebrar la publicación de su primera novela. La novela termina con Carolina pensando: "Porque volveré a ser feliz algún día. Sí, lo lograré, porque, a fin de cuentas, sólo tengo catorce años, ¿no?".

"Quizá en el pasado se me escapó algo y escribir me ayuda a recuperarlo en cierta manera, a entender mejor, a no perder ni siquiera uno de esos instantes que, de cualquier forma, he vivido".

Esta última frase no está propiamente sacada de la novela, sino de los Agradecimientos del autor. Pero es que me siento identificadísima con lo que dice ahí. ¿O acaso no deseo escribir para no olvidar ningún instante de lo que estoy viviendo...?

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