
Se nota el día que alarga, la luz hasta casi la hora de cenar. Me pregunto dónde estará, aunque puedo imaginarlo.
Hoy es una de esas tardes en que le echo mucho de menos. Al menos, cuando estoy en la oficina, sé que está cerca.
A veces me imagino caminando con él por la calle, riéndome con él, mirándole a los ojos sin cansarme nunca de mirarle...
Estoy leyendo, lo que me resulta enriquecedor y fructífero. Pero a veces, algunas frases me hacen levantar la vista y quedarme mirando pensativamente un punto en el horizonte. Entonces me acuerdo de él, su imagen se moldea lentamente en mi mente y sonrío, y mi mente le envía un mensaje que nunca le llegará: "Ven, abrázame fuerte".
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