miércoles, marzo 23, 2011

De dónde vienen las risas


Saber que él está tan cerca al llegar a las cuatro de la tarde me reconforta, aunque también, si lo pienso, quizás hubiera coincidido con él en el caso de que yo hubiera llegado puntual. Seguro que estaba guapísimo.
Anoche pensaba en mañana. Le dije que le mandaría un mensaje para ir a ver la magia de mesa o, más bien, los trucos de cartas. Podría decir que no lo haré, pero estoy casi segura de que le voy a decir que se venga. Es cosa de la magia. Podría no hacerlo, pero va a ser el corazón el que me lleve a escribirle ese mensaje, por ese anhelo silencioso de compartir una parte de su tiempo, de estar un rato junto a él, de mirarle a esos ojos perfectos, de escuchar esa voz tan sensual, de observar esa sonrisa que me hace tocar el cielo con las yemas de los dedos cada vez.
Venir a las cuatro (pasadas) y saber que él ya ha llegado y que está tan cerca... me ha sonsacado una sonrisa.

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