Se notan los días sin él, el sábado por la noche que no pude mirar a sus ojos angelicales, el recuerdo de su voz describiendo el mundo que le rodea, su misteriosa sonrisa que me hace estremecer.
Es como si todo fuera más vacío, como si faltara la luz, como si a veces me costara respirar.
Éste ha sido un fin de semana complicado por muchos motivos. Tenía ganas de que llegara esta noche para poder asegurar que ya ha pasado. Casi como cuando vas al médico y te receta algo porque tienes dolores, cuando ya empiezas a sentirte mejor. Esa mejora es esta noche.
Anoche soñé que me dormía abrazada a él, más o menos como viene siendo habitual desde hace unos meses. Me reconforta imaginarme en sus brazos.
Hace unos días imaginaba que le decía que le quiero. Me resulta incomprensible por qué cuesta tanto decir que les queremos a las personas que queremos. No es fácil.
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