sábado, marzo 26, 2011

Entre el sueño y la realidad

Lo peor de esta noche es no ver al sol cuando realmente necesito ver al sol.
A esto se añade lo del cambio de hora, que ahora no recuerdo si la Blackberry me cambia automáticamente o no, por lo que he puesto la alarma a las siete de la mañana. En caso de que me cambie directamente mientras yo esté durmiendo me dará una hora más de margen para dormir, lo que es de agradecer, porque ¿quién se levanta un domingo a las siete de la mañana?
La mañana de mañana es larga. Calculo que llegaré a casa a las tres y media a comer (como muy pronto).

De todas formas, es hora de que me vaya a soñar con él. Hoy le echaré de menos.

"Es posible lograr que la gente que os ama baje los ojos, pero no se puede obligar a bajar los ojos a la gente que os desea".

Anoche imaginé que le enviaba un mensaje donde sólo le decía que le quiero muchísimo. Cuando lo pensaba se me erizaba la piel y cuanto más pensaba en ello más me aferraba a la idea de que jamás le mandaría un mensaje diciéndole algo así. Sería sencillo hacerlo, pero desataría tantas reacciones después, que se convertiría en algo complicado. Posiblemente él lo sepa, posiblemente él note en mi actitud hacia él el cariño, posiblemente él mire a mis ojos y descubra en ellos mucho más de lo que yo me atrevo a imaginar, posiblemente se haya dado cuenta de que cuando está él no veo a nadie más. Pero una cosa son las suposiciones y otra muy diferente escribirlo y hacérselo saber con certeza. No lo haría, no.

Me temo que he de irme a soñar con él.

No hay comentarios: