Venía en el coche y miraba al cielo, iluminado por una luna casi llena, aunque a mí me gustan las estrellas porque siempre me recuerdan a un ángel. Que quizás esté durmiendo. Y cuando le imaginaba durmiendo pensaba en que una noche, quizás parecida a la de hoy, le susurraba:
"Y quiero dormir todas las noches a tu lado, y despertar cada mañana para regalarte un beso de buenos días, y desayunar contigo un café solo y amargo y sonreír al mirarte a los ojos y al observar tu sonrisa, porque entonces sería feliz, muy feliz".
Venía pensando eso. Y bien, que mañana madrugo, así que he de ir a dormir.
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