He llevado al perrito al veterinario. En realidad, es la primera vez que le llevo (suele llevarlo mi madre), pero tiene un ojo llorón y entonces he considerado que debía verle el veterinario, que me ha dicho que no es nada, pero que le dará unas gotas (que hoy no tenía) el martes por la tarde.
Me he encontrado con JC, con quien he hablado un rato, pero lo mejor es quién estaba cuando ya había arrancado y dónde estaba. Podía haber pitado y podía haberle dicho que nos fuéramos a tomar algo. De hecho, creo que si hubiera ido caminando le hubiera dicho, pero ya había arrancado y me daba pereza aparcar de nuevo.
Esto es el colmo de la mala suerte, que tenga que ver su coche, pero no a él.
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