Hoy es una de esas noches en que necesito verle, quiero hablar con él, mirarle a los ojos, escuchar su voz, observar su sonrisa misteriosa... Tengo tantas cosas que decirle...
Luego ocurre algo que debe ser cosa de magia, porque cuando estoy frente a él se me olvida absolutamente todo lo que quería decirle. Entonces sólo existe su mirada angelical, esa voz tan sensual y cálida, esa sonrisa tan perfecta. Y deseo que pare el tiempo, que nunca acabe ese momento y anhelo perderme en la profundidad de esa mirada tan magnífica.
Es posible que esta noche le vea.
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