Se escucha el viento, viento con agua. La tarde ha ido empeorando a medida que iban pasando las horas y ahora hace frío.
Pienso en él, en lo que daría por verle todos los días a primera hora de la mañana. Verle al comenzar el día hace que nada pueda hacer un borrón en ese día, porque su imagen eclipsa todo lo demás.
A veces me gustaría susurrarle al oído lo que adoro su dulzura, como a veces me gustaría decirle lo guapo que está.
Esta tarde me he echado una siesta de una hora, abrazando la almohada con tanto cariño como si le abrazara a él. Es muy reconfortante quedarse dormida así. Más reconfortante sería si me durmiera entre sus brazos. Al menos he podido controlar el tiempo de siesta lo suficiente para no estar en verla durante horas, como ya ocurrió hace unas noches. Aunque esa noche tuve un sueño mágico.
Fuera se escucha el silbido del viento. A veces me pregunto si él también escucha el mismo viento que yo.
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