Hace ya muchos años que en mi habitación hay una bola del mundo. Recuerdo que me la compraron con luz, que en aquella época era un gran adelanto tecnológico. Es obvio que está desfasada. En mi bola del mundo existen países como Yugoslavia y Checoslovaquia. En mi bola del mundo, países como Ucrania, Moldavia, Bielorrusia, Letonia, Estonia y Lituania eran zonas pertenecientes a la URSS, así como todos aquellos cuya terminación es -tikistán (Kazakistán, Uzbekistán, Turkmenistán, Kirguistán, Tayikistán -no sé si me dejo alguno-). En mi bola del mundo no existían como países Azerbaiján, Armenia o Georgia.
Sí que va cambiando el mundo.
Lo que me imaginaba es cerrar los ojos y marchar a cualquier lugar del mundo donde indique mi dedo cuando la bola del mundo haya parado de dar vueltas. ¡A saber! Quizás pare en un punto del mundo que no existe como tal o existe con otra denominación. No lo he hecho porque prefiero imaginar los lugares que me gustaría visitar con él, incluso aunque haya estado ya.
Se me ocurre París, la ciudad de la luz, la ciudad del amor, un paseo en barco por el Sena, susurrándole un Je t'aime en la punta de la Torre Eiffel.
Se me ocurre Londres, con sus extravagancias, con sus conciertos callejeros, con su elegancia monárquica, con su variedad de gentes venidas de todo el mundo, su cosmopolitismo, la cortesía y el humor inglés.
Se me ocurre Buenos Aires, con sus fachadas bohemias, heredadas, rezumando el orgullo tanguero en todos sus rincones, sus calles nostálgicas, ese acento tan dulce.
Se me ocurre Nueva York, con sus paseos estresantes, sus rascacielos iluminados, las huellas de una tragedia que aún no se ha olvidado, sus barrios como orbes independientes de la gran ciudad, Wall Street...
Se me ocurre Sydney, con su magnífico edificio de la ópera en medio de la bahía, el Barrio de Las Rocas, con sus históricos edificios, los recintos olímpicos, las playas con un clima perfecto.
Se me ocurren La Habana, Tokio, Berlín, Pekín, Katmandú... Cualquier lugar del mundo sería magnífico si él también estuviera.
Quizás en otro momento cierre los ojos y me deje llevar al país donde se pare... Seguramente también lo imaginaría a su lado.
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