Hasta cuatro veces he pasado junto a su coche. Me agrada saber que está tan cerca, se me ha ocurrido que podía invitarle a tomar algo, pero entre el perro y que él posiblemente estuviera ocupado, lo he dejado pasar. Aunque el deseo de que apareciera era muy fuerte.
Por supuesto, si he pasado por allí tantas veces era por las circunstancias y porque he aparcado muy cerca.
El veterinario me ha dicho que Yoguito no tiene una úlcera en el ojo, pero sí que tiene obstruido el lagrimal, por lo que siempre está llorando de un ojo. Tiene operación. Mi madre no quiere que le opere, pero yo prefiero que se le meta a operar. En todo caso, tengo una semana para tomar una decisión.
Después le he dejado en el coche porque he ido al supermercado y he venido cargada. Luego le he comprado un pollo de goma con silbato para que jugara (al perrito no le gustan los juguetes que no tienen sonido). Finalmente me he pasado por la imprenta.
Me hubiera gustado encontrarme con ese ángel de mirada perfecta.
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