jueves, marzo 24, 2011

Espesa niebla


Mañana es un día un tanto especial. Trabajaré como un viernes más, pero vendré a comer a casa antes. El fin de semana que me espera es grave. Lo que más me pesa es el sacrificio del sábado por la noche, pero sé que si salgo, el domingo estaré como un guiñapo.
¿Quién sabe? Quizás una fuerza interior, por no llamarlo de otra manera, haga que cambie de opinión. Mejor me concentro en mañana.

Sólo espero que no caiga la niebla sobre mi pueblo, como ahora. Es la misma niebla que lo convierte en un pueblo fantasmal y misterioso, por no hablar del silencio que entra a través de las rendijas de la ventana.

He de ir a dormir, a soñar con él, con su dulzura, con su bondad, con su mirada perfecta, con su voz impresa en mi piel. A continuar añorándole.

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