lunes, marzo 14, 2011

Tan cerca estaba...


Me marchaba a casa cuando he descubierto que él estaba. Por una parte, me he parado a pensar en decirle que nos fuéramos a tomar algo. No es que me apetezca todos los días, que con él siempre me apetece estar, sólo que hay días que el deseo de él es muy fuerte. Necesitaba sobre todo sus palabras reconfortantes, mirarle a los ojos y descubrir en ellos todo aquello que me hace sonreír cada mañana. Al marchar sí que necesitaba ese instante de él. Mágico y perfecto.
Hoy sí que hubiera quedado con él. Hoy le hubiera dado las gracias por hacerme sonreír cada día.

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