Me duele un poco la cabeza, creo que puede ser por los cambios abruptos de temperatura. Y creo que es por eso por lo que esta última hora se me está haciendo larguísima.
Además no me he cruzado con él, y eso hace que todo sea un poco más costoso, como si faltara la luz, la alegría, la dulzura que hay en su mirada. Todas esas cosas buenas que me aporta cada día.
Esta tarde tendré que echarme una siesta a ver si pasa el dolor de cabeza. Aunque más me apetece reencontrarme con la naturaleza. Lo cierto es que seguro que cuando me despierte aún es de día, ya que las luces del día tardan en desaparecer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario