martes, marzo 22, 2011

Siempre hay alguien que te recuerda que la vida es bella


Me encuentro robando las estrellas del cielo para iluminar las paredes de mi habitación cuando apague la luz. Escribo su nombre en el aire una y otra vez, repasándolo, susurrándole secretos que sólo quiero que sepa él mientras mi corazón late a mil por hora. Él siempre me recuerda que la vida es bella.
Me encuentro escribiendo una lista de las cosas que quiero decirle, me encuentro rememorando las emociones que me dejan sin aliento cuando él está cerca.
Cuando él habla, cuando moldea el aire entre sus manos, como si estuviera pintando un cuadro que sólo yo puedo ver.
Cuando él me mira con esa mirada tan dulce, con esa mirada que contiene todo lo mejor del mundo, con esa mirada que invita a abrazar a su dueño.
Debería dormir, cubrirme el pecho con vicsvaporús y hacer que el edredón llegue hasta la nariz. Para sumergirme en los sueños donde siempre aparece ese ángel.
Apagaré la luz y en la más absoluta oscuridad brillarán las estrellas que le he robado al cielo, las mismas estrellas que me llevan a pensar en él. Porque las estrellas siempre me recuerdan los destellos de sus pupilas perfectas.
Y no quiero que se apague esa luz. Me da miedo la oscuridad.
Debo dormir, sumergirme en la magia de los sueños, en el hechizo de sus recuerdos, en la pureza de su imagen perfecta. Añorando brindarle las caricias invisibles que me guardo en un bolsillo del pijama, anhelando los besos que siempre le mando en un sobre imaginario, buscando su imagen en cada objeto, buscando su mirada en cada persona y encontrando en él todo aquello que no encuentro en el resto de la gente.
Todo esto tiene un nombre. Se llama amor. Es amor porque él siempre me recuerda que la vida es bella.

Mañana cogeré el CD de The Cranberries para el coche. Me apetece escucharlo, aunque en estos momentos sólo me gustaría escuchar Dreams:

"Oh my dreams,
it's never quite as it seems
cause you're a dream to me,
dream to me".

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