martes, marzo 22, 2011

A cada minuto


Son los mismos ojos, pero su mirada es diferente cada vez; son los mismos labios (que beso todas las noches en sueños), pero su sonrisa varía cada día; son los mismos rasgos faciales, pero sus gestos son distintos en cada ocasiones; es su misma voz, pero siempre suena diferente...
El amor es como una rosa. Inmerso en una belleza etérea y tan frágil que puede romperse al rozarlo con la yema de los dedos. Yo lo riego cada día, cada noche. No es de extrañar que en mi corazón haya florido una rosa perfecta, cuyas espinas a veces pinchan, cuyo aroma embriaga, cuya belleza subyuga inexplicablemente.
Y sin él no habría rosa. Así que tiene que ser, por lo menos, un mago, cuyas manos dotan de belleza y perfección al mundo.

En la vida, cada minuto es un milagro que no se repite.

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