Cuando me dirigía hacia el coche he mirado a ver si él estaba. No he visto nada que me recordara a él... Quizás no estuviera o quizás haya aparcado en otro sitio...
A veces le echo de menos, incluso aunque sólo hayan pasado unas pocas horas desde que me he cruzado con él. Desde que he sentido que algo mágico despertaba en mí, desde que he sentido ese desbordamiento de cariño en su dirección...
Me gustaría tanto apartarle el pelo de la cara y susurrarle al oído lo guapo que está...
Esto es la pre-primavera y ya se sabe lo que ocurre en primavera (que la sangre altera). Esta tarde me hubiera ido a tomar algo con él de buena gana. Apetecía y el tiempo acompañaba.
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