No creo que tarde mucho en ir a casa, sobre todo porque siento una pesada somnolencia que se abalanza sobre mí. Me costó dormir, aunque bien podría tardar horas en dormir si tengo sueños tan magníficos como el de anoche. Sueños de esos que hacen que despiertes con una sonrisa de oreja a oreja, que desees mirar a los ojos del ángel que aparece en el sueño, que mires entre las rendijas de la persiana y veas sol aunque el cielo esté gris.
Tengo unas ganas de verle...
Iba a escribir algo ahora, pero creo que lo dejaré para cuando esté en casa, más relajada y más tranquila.
No hay comentarios:
Publicar un comentario