lunes, marzo 21, 2011

Abriendo la puerta a la primavera


Sobre las doce y media empezaba la primavera, según los informativos. Es decir, en estos momentos. Me gusta la primavera, quizás porque es la estación del amor. Esto último, a estas horas y en el día de hoy, es una paradoja. Siempre he pensado que tengo mucho amor que dar, ahora más que nunca, pero la persona a quien me gustaría brindarle todo mi amor está como en otra sintonía diferente a la mía. Así nunca llegaremos a un entendimiento. A veces me duele el corazón, pero la mayor parte de las veces ese ángel de mirada perfecta me hace vibrar. Es su magia...
De todas formas, hoy no tengo ganas de decir nada. Hay momentos que son para el silencio. Mañana será otro día.
Lo bueno es que tiendo siempre a ver el vaso medio lleno, nunca medio vacío.

Todas las noches, me sumerjo entre las sábanas frías, imaginando que mis dedos rozan su piel de terciopelo, imaginando las caricias inexistentes, imaginando los besos que nunca le he robado, imaginando su voz entre las bambalinas del sueño.
Todas las noches le imagino durmiendo a mi lado y que le susurro un 'te quiero' mientras duerme...

"No digas que ningún sentimiento
es pequeño o indigno.
No vivimos de otra cosa
que de nuestros pobres, hermosos
y magníficos sentimientos,
y cada uno de ellos
contra el que cometemos una injusticia
es una estrella que apagamos".
(Hermann Hesse)

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