miércoles, enero 26, 2011

Una incipiente ronquera

Me estoy quedando ronca. No he parado de hablar por teléfono desde que he llegado esta tarde. El resultado es que la garganta me empieza a flojear. Sé de uno al que le haría gracia que un fin de semana no pudiera hablar. Es curioso, porque aún tengo que hacer algunas llamadas más, aunque no sé si será hoy.
Habitualmente no suelo notar nada en la voz, pero hoy reconozco que me tira, siento que la estoy forzando y eso conlleva el riesgo de que pueda quedarme afónica.
Sólo me he quedado afónica dos veces en mi vida...

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