viernes, enero 28, 2011

Los avatares de la vida

Llevo dos días exactos en etapa de reflexión. Sobre la vida, sobre lo rápidas que pasan las semanas, sobre él, sobre la gente que me rodea y en general sobre todo.
El motivo de que se haya desencadenado esta etapa de reflexión es la madre de una amiga. Es sorprendente la sonrisa que luce en el rostro cada miércoles, lo que disfruto en su compañía a mitad de semana..., pese a lo que está pasando, porque lleva dos años de operaciones continuas y parece la historia de nunca acabar. Mañana vuelve a tener consulta rápida, de éstas que avisan de un día para otro y que no traen nada bueno. La vez anterior era noviembre y en una semana la llevaron a quirófano. Esto mina la moral de cualquiera.
Esto me lleva a pensar en alguien muy cercano a mí que ya no está aquí para contarlo. Aún se me pone la piel de gallina al recordar a mi tío, al recordar sus ganas de vivir en ese último año, al recordar su eterna sonrisa. Estoy casi segura de lo que me diría respecto a esa persona tan especial. Sería algo como que la vida es demasiado breve para pararse a contemplarla, me animaría a tirarme de cabeza, me instaría a luchar por lo que quiero o, hablando con propiedad, por aquél a quien tanto quiero. Como si todavía hoy pudiera escucharle...
En fin, lo único que me apetece es taparme hasta la nariz y dormir. Debería estar nerviosa esta noche. Mañana es un día largo.

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