
Estos son unos segundos que dedico a vaciar la mente. Son esos instantes en que necesitas descargarte de todo, quitarte todo el peso y las preocupaciones, esos momentos para relajarse y permitirte sentirte ligera como una pluma.
Es entonces cuando una imagen, un recuerdo, una mirada empieza a acuñarse lentamente, como si tuviera más fuerza que el resto de imágenes, de recuerdos, de miradas. Porque esa imagen forma parte del recuerdo y en ese recuerdo aparece esa mirada angelical, esa mirada que contiene todo lo mejor del mundo.
Podría pasar un día entero navegando en la profundidad de su mirada y sentir que ha sido cuestión de minutos. Nunca me canso de mirar a esos ojos henchidos de nobleza, bondad, calma, inteligencia.
Y bien, con esa imagen perfecta en mente es un buen momento para ir a dormir.
"La felicidad no es un destino al que llegar,
sino una forma de viajar".
No hay comentarios:
Publicar un comentario