
Ni el agua caliente del baño reconfortante de las ocho de la tarde ha conseguido liberarme de ese sentimiento de estar precipitándome al vacío. Pensaba en ello y me sentía terriblemente descorazonada.
Realmente hoy siento que me pesa demasiado el corazón.
El sol volverá a salir mañana. Quizás mañana me ría de todo esto. Lo que son las desdichas del querer...
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