
No es necesario presentar al autor de los monólogos, archiconocido gracias a sus apariciones en televisión.
Realmente es otro el libro que me estoy leyendo y, siempre que ocurre con un libro de amplitud considerable, suelo coger otros con menos extensión y no los dejo hasta llegar al final.
Es obvio que un libro de monólogos se lee rápido, además te saca unas risotadas bastante a menudo y te deja con un buen sabor de boca.
Escribiría parte de alguno de esos monólogos, pero en estos momentos me voy de fiesta.
El libro está muy bien para cualquiera que desee un buen rato de humor.
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