martes, enero 18, 2011

Las once en el campanario

Acaban de dar las once en el reloj de la iglesia. Se ha echado la niebla y desde la ventana sólo observo un pueblo fantasma, sin nadie caminando por las calles, sin un ruido, sin un coche, sin una carcajada a destiempo, sin una lágrima, sin el maullido de un gato solitario.
Sólo las campanadas han venido a retumbar contra la noche.

Con el sol de los últimos días, aún a veces se me olvida que estamos todavía en enero.

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