
Me voy a tumbar en la cama sólo para recordar su mirada angelical, esa mirada que me enternece, esa mirada que contiene todo lo mejor del mundo, esa mirada moldeada de perfección, esa mirada que hace que le desee un poco más cada vez, esa mirada que trae la magia.
Le echo mucho de menos.
Hoy he observado una de sus creaciones. Sublime, como todo lo que he visto que sale de sus manos. Eso me recuerda a una vez en que estuve contemplando la delicadeza con la que trabajaba. Todavía hoy me estremezco al pensarlo. Eso me lleva a pensar en la suavidad de sus manos...
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