
No tardaré en marcharme a dormir. Sólo espero que a la una esté durmiendo. Nada de libros, nada de luces, nada de nada. Sólo una imagen para embarcarme de lleno en el mundo de los sueños. Una imagen reconfortante. Una imagen que me hace sonreír.
Escojo una máxima que me parece interesante y que dice: "La vida sólo se puede entender mirando hacia atrás, pero sólo se puede vivir mirando hacia adelante". Es de Soren Kierkegaard. Es que estoy de acuerdo con él, porque en ocasiones nos estancamos en el pasado sin tener en cuenta que lo importante es lo que está por venir. No vivimos para el pasado, sino para el futuro. En realidad, yo vivo el presente como si me fuera la vida en ello. Quizás porque este presente que estoy viviendo es mágico, a veces inesperado y sublime si me encuentro con ese ángel de mirada perfecta.
A veces, cuando no llevo algunos días sin verle, echo mano a los recuerdos que guardo de él, y sonrío casi sin querer, pero soy consciente de que llegarán más instantes mágicos de él, soy consciente de que su sonrisa y su mirada siempre seguirán convirtiendo cada día en único. Y esos días siempre están por venir.
Con esa imagen enriquecedora, considero que éste es un buen momento para ir en busca de los sueños.
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