miércoles, enero 19, 2011

El café en Ezcaray

Llovía esta mañana, aunque las gotas de lluvia no me impedían mirar. Me dirigía hacia el coche cuando le he visto. Realmente no le he visto a él, porque el agua no me dejaba mirar ver el interior. No le he visto saludar, aunque seguro que lo ha hecho. Me he tenido que imaginar que estaba hoy guapísimo. En ese momento me hubiera ido con él a tomar un café, sólo para desearle los buenos días.
Estoy en Ezcaray. Hay más niebla aquí y también llueve más.

Me he tomado un café larguísimo, de éstos que duran mucho y te encuentras a gusto con la otra persona.

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