
Me encuentro con un catarro descomunal. Acabo de llamar al médico a ver hasta qué hora están y me ha dicho que hasta las tres de la tarde. Aún no sé cómo puedo aguantar en la oficina. Me duele el pecho y la garganta y además no he pegado ojo en toda la noche, porque no paraba de toser. En cierto momento he dado la luz para comprobar la hora y el reloj marcaba las 5.30h. de la madrugada.
Qué magnífica siesta me voy a echar esta tarde.
Luego, a pesar de encontrarme grogui, he ido a un lugar a ver si me cruzaba con un ángel. Pero no estaba allí en ese preciso instante. Quizás si le veo se me pasen todos los males.
No sé si iré al médico. Me da pereza la larga espera.
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