
Ayer le estuve buscando entre la gente. Posiblemente estuviera o quizás no, aunque su coche estaba allí. Le eché de menos, tanto que estuve a punto de preguntarle dónde estaba. Al pensarlo mejor, preferí no decir nada.
Creo que llegué a casa sobre las cuatro, con un frío terrible. Y soñé con él.
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