
A veces me gustaría ser capaz de llamarle y quedar con él. Me imagino sentada en cualquier cafetería retirándole el pelo para mirarle a los ojos. Y describirle todo lo que veo en ellos. Tocarle el rostro y dejarme llevar por ese momento. Reaprenderme su magnífica sonrisa, preguntarle si el día ha ido bien y susurrarle que hoy estaba muy guapo.
Vuelvo a sentir un cansancio físico fuera de lo habitual.
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