
En cuanto den las siete voy a ir a comprarle un regalo a mi abuela y después voy a ir a visitarla. Creo que cumplió ochenta años, aunque no estoy segura. Tampoco se lo voy a preguntar. Me apetece verla.
No sé qué puedo regalarle.
Lo que me apetece en realidad es darle un fuerte abrazo. Además, me siento culpable porque se me olvidó durante todo el día y cuando lo recordé era tarde para llamar.
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