lunes, enero 03, 2011

Nones

Siempre me han gustado los números impares, quizás porque nunca cuadran. No en vano el número que más me gusta es el siete. Mi número de la lotería siempre acaba en siete. Marcar la terminación del año es siempre un dilema los primeros meses, porque es sencillo poner inconscientemente el cero. De momento no he errado, quizás porque estaba centrada en poner bien el año. Siempre me han gustado los años impares, acaso porque nací en un año impar.
Cuando enciendo el portátil tengo que marcar una contraseña que contiene toda una serie de números impares y no es mi año de nacimiento. Él también nació en un año impar. Y la contraseña de mi ordenador me recordará que es difícil que olvide su cumpleaños.
No sé por qué estaba pensando en los números impares, quizás es porque esta mañana era el primer día que tenía que escribir once y no diez.

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