lunes, enero 31, 2011

Riña de gatos


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Hace mucho tiempo que dejé de leer los Premios Planeta, quizás porque, desde mi punto de vista, consideraba que muchas veces el que quedaba finalista era mejor que el ganador. Quizás estaba influida por el hecho de que es un premio literario donde el nombre del ganador es vox populi desde unos meses antes. No quiero decir que sea un tongo, pero se elimina el factor sorpresa y deja de llamar la atención.
Muchos Premios Planeta han dado a conocer a autores cuyo nombre no había sonado nunca. Entonces en 2010 se escucha que será Eduardo Mendoza. Considero que este escritor es excelente, que cultiva una prosa que nos enmarca en épocas concretas de la historia de nuestro país, como ocurría en La ciudad de los prodigios o en esta última novela. O bien te encuentras con novelas escritas con un humor mordaz, como ocurre en El misterio de la cripta embrujada o en La aventura del tocador de señoras.
Ya se hablaba bien de la novela y que sirvan estas palabras como merecido reconocimiento al autor.

La historia transcurre en la primavera de 1936, una época en que se estaban fraguando las bases de una guerra civil en un país donde olía a pólvora en cada esquina. Es novela negra enmarcada en nuestra historia más cercana. Me parece que ese instante concreto es uno de los más importantes de la historia de nuestro país, porque en las decisiones de ese momento histórico y en las manos de unos pocos estaba ese futuro del país que había de pasar por una guerra. Es obvio que el autor no ha escogido ese momento histórico al azar.
Anthony Whitelands es un profesor inglés, erudito en arte y especialista en Velázquez. Un día recibe un encargo que le llevará a Madrid. En España tiene que tasar un cuadro en la casa del duque de Igualada y él se queda sorprendido al descubrir un Velázquez desconocido. El cuadro le va a llevar a una trama internacional por la que se va a ver perseguido por unas fuerzas políticas y otras e incluso acosado por varias mujeres.
Se convierte en amigo del Jefe de la Falange, José Antonio Primo de Rivera; conoce a algunos militares que terminarán escribiendo su nombre en la historia de España, como Franco o el general Mola; se enamorará de la hija del duque de Igualada; la Embajada inglesa le busca y algunos eruditos de su país acuden a Madrid tras sus pasos; la policía, al mando del general Marranón, le envía varias veces a una celda; y un espía ruso de nombre en clave Kolia quiere acabar con él.
Pese a su estupidez para los asuntos de la vida, consigue regresar a su país, dejando tras de sí varias muertes y el lienzo quemado de un Velázquez pintado por un moro (aprendiz de Velázquez).

2 comentarios:

Carol dijo...

Pues a mí me encanta la literatura histórica, pero este año con los Premios Planeta no sé porqué me llama más el libro finalista, que probablemente caerá en mis manos un día de estos. De Eduardo mendoza no he leído nada.

¡Abrazos!

K dijo...

Está bien. A mí me gusta cómo escribe. Y el premio es merecido. Cuando te encuentras ante un literato de renombre ya sabes que, posiblemente, no te va a decepcionar.

Este libro en particular está genial.

Saludos