
Llevo varias horas rumiando qué decir. Y he optado por describir lo primero que me pase por la cabeza. Pero si dijera lo que me pasa por la mente esto sería un caos que no habría ni por dónde cogerlo. Entonces dedicaré unos minutos a una persona muy especial que, para el caso, también lo tengo en mente.
Le echo mucho de menos. Podría haberle visto esta mañana, pero me he cruzado de brazos, he preferido dejar que todo se asiente, que ayer fui un día brutal para mi corazón. Al menos, por la noche, llegué a una lucidez clarificadora. Los signos son evidentes.
Llevo dos días como en una nube. Y sigo pensando en él y siento que soy un poco más feliz. Y comprendo cuánto le quiero...
Debería irme.
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