
Un turista fue a visitar a un rabino a su casa. Cuando llegó, le sorprendió que no había en aquella casa ningún mueble. Entonces, el turista le preguntó al rabino: "¿Dónde están tus muebles?", a lo que el rabino preguntó: "¿Dónde están los tuyos?".
El turista se sorprendió y razonó: "¿Los míos? Sólo soy un visitante que está de paso". "Pues igual que yo", respondió el rabino.
Esta pequeña historia tiene una enorme carga moral. Nacemos sin nada y morimos sin nada, y esto es una gran verdad de la que a veces no somos conscientes.
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