
Lo que menos esperaba hace unos minutos era verle pasar. Y de repente ha aparecido fugaz. Guapísimo y hoy sí que me ha visto. En ese momento me hubiera gustado decirle que nos fuéramos a tomar un café, para desearle los buenos días, para mirar a esos ojos mágicos.
Verle me ha hecho sonreír.
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