
Esta mañana iba por la calle e imaginaba cómo serán sus besos, cómo sería besarle. Como sé la dedicación y el énfasis que pone en todo lo que hace, sus besos tienen que ser perfectos. Seguro que besa como un ángel.
Creo que iba algo sonrojada por la calle pensando en esto. Si en ese momento me hubiera encontrado con él me habría puesto a tartamudear sin parar.
Supongo que esos pequeños momentos, aunque sean parte de la imaginación, hacen que le quiera aún mucho más.
Y eso me lleva a preguntarme en ¿cómo se me ha podido pasar la hora esta mañana? Claro que le he visto, pero de lejos. Me gusta cruzarme con él, mirarle a los ojos y redescubrir cada día en ellos que el mundo es un poco más perfecto.
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