Me he levantado a las 9.30h. Si tenemos en cuenta que el teléfono fijo ha sonado varias veces esta mañana es lógico que no haya podido seguir durmiendo. ¿A quién se le ocurre llamar por teléfono a esa hora? He remoloneado un rato tapada hasta arriba, pensando en un ángel de mirada perfecta. He remoloneado como no lo podré hacer el domingo. Al menos, ha salido el sol, lo que es de agradecer.
Llega septiembre. Es un mes que me gusta, aunque cuando haya acabado nos sumergimos casi en el invierno. Es el mes que marca el final del verano y la cercana llegada del invierno. Es un mes nostálgico. Pero me encanta caminar por lugares cubiertos por las hojas de árboles recién caídas, escuchar el crujiente sonido de éstas al quebrarse bajo mis pisadas...
Me pregunto si iré este año a San Mateo.
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