viernes, septiembre 16, 2011

Las grandes recomendaciones


Eran más de las 16.30h. cuando he salido de la oficina. He llegado a casa inquieta: aún no he comido, me falta hacer la maleta y todavía estoy aquí. Pero cuando iba al coche, otro coche ha llamado mi atención. En ese momento comprendo cuánto me costaba marcharme, cuánta pereza me da irme a otro sitio, y que él se encuentre así. En definitiva, que me cuesta mucho alejarme de él. Aunque muchos días no le vea, al menos sé que él está cerca, pero irme a otro sitio es alejarme de él. Aunque sólo es una lejanía espacial, porque en realidad él está tan cercano a mí como lo puede estar una persona que llevamos noche y día en el corazón, un ángel que me toca el alma como sólo puede hacer un ángel.
Al menos sé que sólo serán cuatro días. El lunes a media tarde estaré de regreso. 
Además voy a hacer dos cosas que me recomendó él, una de ellas además hace mucho tiempo. El caso es que tiene razón. Al final, siempre hay tiempo para hacer las cosas con las que disfrutamos. 
Una: Me cuidaré. Visitaré el spa del hotel y me relajaré entre aguas espumosas.
Dos: Escribiré. Me llevo el portátil para escribir. Y escribir me llena demasiado. Vuelvo a tener esa sensación de dejarme llevar por mi mundo. Porque a veces la vida te hace pensar que mañana podría ser tarde. Quiero escribir ahora, esta tarde, en el momento presente. Y es cierto que cuento con internet en el hotel, pero me voy a centrar en otro tipo de escritura. Estoy segura de que escriba lo que escriba entre líneas será de amor.

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