Con todo lo que he dormido hoy, esta noche me costará algo más de lo normal. Aunque sé que en el momento en que recuerde la imagen de un rostro añorado, querido, angelical me quedaré profundamente dormida. Su recuerdo me reconforta tanto que, pese a que no tenga sueño, siempre termino cerrando los ojos con una sonrisa inexplicable.
Echo de menos esa mirada perfecta que concentra en sí misma todo lo mejor del mundo. Echo de menos su sonrisa misteriosa, esa sonrisa que consigue hacer volar a un millón de mariposas alrededor de mi corazón. Echo de menos sus palabras reconfortantes, sabias, cargadas de una dulzura sin igual. Echo de menos que mi imaginación vuele a través de caricias y besos invisibles cuando él está cercano. Echo de menos la magia que desprende su presencia, el sentimiento intenso que noto en ese preciso instante, el tembleque de la voz.
Le echo de menos a él.
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